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Hamburgo (Capitulo V)

Posted in BlogNovela with tags , on 29 junio, 2011 by TecniMan

Conforme  Miguel salía del Flower, buscaba su móvil en la mariconera y mientras caminaba hacia la moto le enviaba un sms a Carolina que decía: “¿Dónde te recojo?”. No pasaron ni 30 segundos cuando Miguel recibió la respuesta a la pregunta: “Estoy sola en casa, te espero aquí”.

Miguel se puso el casco, arrancó la moto y recorrió el escaso kilómetro que había entre él y la casa de Carolina. Era una de las pocas casas bajas que quedaban en el barrio y Carolina nada más escuchar la moto entorno la puerta. Nada más atravesar el umbra de la puerta, Miguel pudo verla, tan guapa como siempre, más aún sin maquillar, además de lucir como nadie con un pijamita corto de Betty Boop.

Seguía ensimismado con su presencia cuando ella se percató de la suya.

– ¡Hola, guapo! Que pronto has llegado – me dijo con ese brillo único en sus ojos azules.

– Sí, me pillaste de camino…Ejem, bueno y dime, ¿cómo es que estás sola? – dijo aclarándose la voz y quitando la cara de tonto que se le quedó al verla.

– Mis padres tuvieron que ir a un duelo al pueblo, pero no te quedes ahí pasa, deja las cosas encima de esa mesa y siéntate aquí conmigo.

Hizo lo que le ordenó y mientras soltaba las cosas su mente ya iba 10 minutos por delante de él, pensando de qué forma iría a ocurrir esta vez.

Se sentaron los dos en el sofá, ambos con unas cerveza fría en la mano… En un buche, cayó una gota hacia su garganta que le bajó despacio hasta perderse en su escote. A Miguel le urgía ir al rescate de esa gota con su boca, como si en ello se le fuera la vida.

Cuando se quiso dar cuenta ella se había percatado de sus pensamientos, cogió la mano de él y la dirigío siguiendo el camino de la gota caída, en ese momento cerró los ojos y pensó que ya le molestaba el pantalón. No podía resistirlo más, la cogío en volandas y la montó encima de él y empezó a subirle la camiseta…¿Qué es ese olor, ese calor que desprende su piel? Es algo único que le hace que esté enganchado a ella como de ninguna otra droga se tratase, es algo que necesita palpar, oler, lamer y saborear. Terminó quitándole la camista y vió como suavemente le caía al paso su cabello…Cada vez la notaba más excitada, más alterada. Le quitó la ropa interior y por fin cumplió su objetivo, pasó su lengua por todo el pecho antes de llegar al pezón turgente y duro, que hacía que gimiera aún más. Sentía la insistencia de sus manos sobre su cabeza, para que siguiera.

No supera ese momento a cuando le pide que se la folle, no hay nada más excitante que su manera de pedirselo y su ansiedad por dárselo. Lo hicieron hasta caer desfallecidos rendidos por el cansancio.

No sabe que lo hace tan jodidamente excitante, por un lado piensa que es su situación de niña bonita pero rebelde o porque realmente tienen una conexión especial. Con este pensamiento se encendieron en él todas las alarmas:

– Carolina, lo siento, te tengo que dejar, me acabo de acordar de que tenía un asunto pendiente que debo de resolver ya.

– Pero mi idea era de que te quedaras aquí a dormir, mis padres no vendrán hasta la tarde noche.

– No, lo siento, ya nos veremos otro día.

No supo que miedo le entró pero debía de salir de allí, por muy bien que se lo hubiera pasado esa noche.

Hamburgo (Capitulo IV)

Posted in BlogNovela with tags , on 6 junio, 2011 by TecniMan

Aquel Jueves no podía ser distinto y después de cerrar el Hamburgo Miguel y Andrés apuraban sus copas en el Flower mientras sonaba de fondo una canción de Joaquin Sabina. Esa noche Andrés le contaba a Miguel sus teorías de conspiración relacionadas con el fin del mundo, Miguel, muy atento a sus palabras, encendió el que sería su último cigarrillo antes de irse a casa a dormir. La conversación fue interrumpida por el sonido del teléfono, era un mensaje de Carolina que decía: “¿Me recoges?” Algo bastante extraño para ser jueves. La sonrisa de Miguel delataba la procedencia del mensaje y Andrés le volvió a decir lo de siempre: “La putita esa va a acabar contigo”.

Miguel: No la llames así, es buena chica.

Andrés:  Sí, buenísima.

Miguel: ¿Qué tienes encontra de ella?.

Andrés: ¿Yo? Nada, solo que pienso que acabará volviéndote loco y tú eres una persona muy ordenada y con las cosas muy claras en la vida para andar con semejante bicho.

Miguel: Solo me divierto y nada más, no te procupes, no terminare casándome con ella, sé de sobra que no es el tipo de persona con la que quisiera compartir mi vida.

Andrés: No creas, cada vez que te la follas estás un paso más cerca, además, no pienses que eres el único, seguro que además de follarte a tí y a su novio tiene alguno más que se la beneficia y como sigas quedando con ella terminarás enamorándote y siendo tú el cornudo.

Miguel: Mejor dejemos la conversación.

Andrés: Claro, ya no te interesa lo que te estoy diciendo, nunca aceptas las críticas que más que una crítica es un consejo de amigo.

Miguel: Lo sé Andrés, no me mal interpretes.

Andrés: No pasa nada.

Miguel: Bueno tío, te dejo voy a buscar a Carolina.

Hamburgo (Capitulo III)

Posted in BlogNovela with tags , on 1 junio, 2011 by TecniMan

Esa voz ronca solo podía ser de Andres, un cliente habitual de unos 55  años al que le gustaba filosofear con Miguel. Andres era un señor muy peculiar con mil batallas que contar y ademas solía decir frases sin sentido cuando bebía mucho, había una en concreto que le hacia mucha gracia a Miguel   pienso que todo es una mala ilusión, un mal pensamiento, una mala interpretación total hacia pluscuamperfecto del lugar que no te corresponde pero que de vez en cuando tiene que ser en el sitio, al principio del final.

Andres afirmaba ser el máximo representante del la antigua chusma de calle París (calle donde se ubicaba el bar), cosa que decía con cierto orgullo, eran frecuentes sus visitas al baño y no problemas de próstata precisamente, en el bolsillo siempre llevaba la mitad de un filtro metálico de los que se utilizan para hacer te.

Lo utilizaba para desmenuzar las piedrezitas de coca y así poder hacerse rayitas mas finas, sin aditivos Andres no funcionaba y raro era el día que no comía “alpiste” como el lo solía llamar. No era de extrañar que después de cerrar el bar Miguel y Andres  se tomaran una copa juntos en un bar cercano que se llamaba “flowers”. En el Flower siempre acababa la noche y Miguel aunque siempre cansado no perdonaba el tomarse una copa después del curro con su amigo Andres.

Hamburgo (Capitulo II)

Posted in BlogNovela with tags , on 29 mayo, 2011 by TecniMan

Y después de los días de descanso volvía como cada jueves a abrir el bar restando por minutos el poco tiempo que le quedaría a partir de ese día para descansar entre madrugar y trasnochar.

Aún así, a Miguel le encantaba lo que hacía. Le gustaba relacionarse con seres extraños de la noche, con sus historias y peculiaridades. Sabía que debía hacer exactamente con cada cliente para que estos se sintieran como en ningún otro lugar pudieran sentirse: ponerles la copa nada más traspasar el umbral de la puerta, acertar con la música, con las conversaciones, etc. Otro beneficio del trabajo al que se dedicaba era que conocía aún sinfín de personas y esto incluía, por supuesto, a chicas jóvenes y con ganas de fiesta.

Miguel repasaba mentalmente el por qué seguía con esa vida siempre que levantaba la persiana metálica y veía como se iluminaba el bar durante el cual debería pasar toda la noche y le sonreía como un gesto de satisfacción.

Aún quedaba una media hora para abrir el bar y mientras se servía la que fuera la primera copa de la noche e iba encendiéndose un cigarro, recordó el último sábado con Carolina. Cerraba los ojos y solo veía sus labios tan tiernos y gruesos, resbalando por toda su polla, que deseaba en ese momento que estuviera junto a él, llevársela al almacén y montarla sobre las cajas.

Aún sumergido en sus fantasías, interrumpió una voz ronca y desagradable, aunque conocida: “Miguel, ponte una… y abre de una vez”.

Hamburgo (Capitulo I)

Posted in BlogNovela with tags , on 28 mayo, 2011 by TecniMan

A Miguel le encantaba bajar la cabeza y contemplar a Carolina con sus enormes ojos azules mientras se la chupaba casi convirtiéndose en costumbre, mientras tanto con su DNI caducado picaba más aún la coca para obtener dos rayitas bien finas. Era la rutina de cada sábado y como siempre la recogía 5 minutos después de que su novio la dejase en casa. Ella tan solo tenia 19 años y una sonrisa capaz de volver loco a cualquiera, su carita aniñada y sus ojos azul lapislázuli mostraban una falsa inocencia.

Miguel era algo mayor que ella, un chico normal y corriente, que para pagarse los estudios trabajaba de jueves a domingo en un bar de copas llamado Hamburgo. Allí fue donde conoció a Carolina, ella solía pasarse todos los sábados con su novio Jaime a tomar unas cervezas y jugar al billar. Jaime era el típico chico “bien” con su camisa Lacoste y su pelo engominado. Eran clientes habituales y raro era el sábado que no se pasaban por el Hamburgo después de cenar en un restaurante chino cercano al bar.

El Hamburgo era un  sitio peculiar, tenía algo especial que hacia sentirse cómodo a cualquier persona que lo visitase. Estaba situado haciendo esquina entre dos calles muy concurridas y solo era necesario abrir las persianas para que en pocos minutos estuviese lleno de gente.